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martes, 30 de agosto de 2022

Muertes trágicas de actores y actrices del cine de oro Mexicano PARTE 1

La misteriosa muerte de Miroslava Stern

Miroslava Stern, una de las actrices más hermosas de la Época de Oro del cine mexicano, se suicidó en su casa el 9 de marzo de 1955 a los 29 años de edad. 

“Se suicida la bella artista Miroslava Stern”, se lee en los titulares de los diarios de la época, que detalla que ingirió un barbitúrico, que su ama de llaves la encontró muerta en su habitación y que se quitó la vida por una decepción amorosa.

La actriz nacida en Checoslovaquia y naturalizada mexicana, se enteró que el torero Luis Miguel Dominguín, de quien estaba enamorada, se había casado con la actriz italiana Lucía Bosé (padres del cantante Miguel Bosé). Cuando Miroslava fue encontrada sostenía en su mano derecha una fotografía de Luis Miguel, y en la izquierda tres cartas.  Al menos eso dice la versión oficial.

Miroslava fue encontrada por su ama de llaves varias horas después de haber muerto, su habitación estaba bellamente decorada y amueblada, hacía juego con su belleza.
En cada lado de su cama había un buró, y en uno de ellos tres vasos con un líquido transparente. El cuerpo de Miroslava yacía sobre la cama, vestido con una negligé blanca y una bata color fresa. Permanecía en decúbito dorsal derecho, recargada la cabeza sobre la mano del mismo lado y en la que estaba un retrato de Luis Miguel Dominguín.


¿Pero será cierto lo del suicidio? Veamos otra versión de uno de sus amigos más cercanos el actor Fernando Casanova

"Su muerte no se trató de un suicidio por decepción del torero Luis Miguel Dominguín el efectivamente estaba enamorado pero un día en España a dónde viajamos juntos, vi como ella lo despreció, así que por ahí no fue. Miroslava no quería saber nada en ese tiempo de los hombres."

El actor Fernando Casanova era un amigo muy cercano a la actriz 

¿Entonces que pasó?

"Un político millonario y poderoso de San Luis Potosí. Realizó una fiesta en su finca en Monterrey, Nos llevaron a un grupo de actores en un avión privado, entre ellos Miroslava que era muy nerviosa. La noche y la oscuridad le provocaban pánico por haber estado en un campo de concentración, así que al acercarse la noche empezó a desesperarse y le dieron un "pase" de cocaína para calmarla, pero como no era adicta murió"

Participaron juntos en diversos proyectos 

No murió en su cama

"No, la trajeron a la Ciudad de México, la acomodaron en la cama de su casa, la maquillaron, y alguien escribió que moría por desamor del torero español. Cómo no hubo autopsia las autoridades no determinaron qué la causa fue un paro cardíaco por consumo de droga"

Será verdad o un mito,lo cierto es que hay muchas teorías sobre su muerte.

Alberto PM

Productora 69


¿Joaquín Pardavé fue enterrado vivo?

Cuando el cómico y actor de la Época de Oro del cine mexicano falleció en 1955 rápidamente se formó la leyenda de su supuesto padecimiento de catalepsia

Entre todas las leyendas que envuelven a las grandes figuras de la Época del Cine de Oro mexicano hay una historia que ha trascendido por su característica macabra: la muerte del cómico y actor Joaquín Pardavé.

Y es que apenas falleció, el 20 de julio de 1955, se empezó a correr el rumor de que fue enterrado vivo. Se decía que el actor padecía de catalepsia, una enfermedad que en su fase más profunda deja inmovilizado al paciente quien llega a presentar característica propias de una persona muerta.

Joaquín Pardavé Arce nació en Pénjamo, Guanajuato el 30 de septiembre del año 1900. Fue un actor, director, cantautor, compositor, comediante y guionista de la Época de Oro del cine mexicano.

De acuerdo con la popular historia, Pardavé entró en estado cataléptico pero el médico que lo atendía regularmente se encontraba fuera del país, por lo que al ser revisado por un médico inexperto, este llegó a la conclusión de que todo parecía indicar que el actor había muerto.

La historia en torno a su muerte, la que contaba esa versión, señalaba que Joaquín Pardavé fue declarado muerto y enterrado de manera convencional. Entonces, cuando estaban sus familiares tratando los trámites de su testamento se dieron cuenta que el histrión traía el documento dentro de su pantalón con el que fue enterrado

Así fue que decidieron desenterrarlo. Cuando abrieron su ataúd, señala la leyenda, lo encontraron boca abajo, con restos de piel en las uñas, señales de tortura en lo que se suponía fue su intento por salirse de la caja, y el rostro destrozado por la desesperación de no poder moverse.

Esta versión sobre el deceso del actor y la manera en que fue supuestamente enterrado vivo fue difundida por el diario mexicano La Prensa, con base en la condición cataléptica del actor.

La sección de salud de la agencia española EFE, señala que la catalepsia es “un trastorno que puede estar provocado por una enfermedad del paciente, una alteración neurológica o por intoxicación de determinados fármacos, como ansiolíticos y antidepresivos, que como efecto secundario pueden acarrear una depresión respiratoria”.

Posteriormente sus familiares aclararon las circunstancias de la muerte del actor. Uno de sus sobrinos explicó que todo se trataba de una mentira, pues Joaquín Pardavé murió en realidad de un derrame cerebral, hecho que constató su médico de cabecera. Sin embargo, la leyenda pervivió y pervive todavía entre muchos mexicanos.

CHECALO

lunajtr


El triste final de Sara García la abuelita del cine Mexicano 

Sin duda alguna, Sara García es una de las actrices más queridas de México, sin importar la época en la que hayas crecido, seguramente has visto alguna de las películas en las que participa o por lo menos la has visto en el empaque de un famoso chocolate.

Aunque Sara García participó en diversas películas dramáticas e interpretó a la abuelita tierna que todos recordamos, en realidad es que a la actriz le apasionaba el género de la comedia.

La larga trayectoria dentro del cine y la televisión mexicana llevaron a Sara García a posicionarse como una de las actrices más afamadas de la época del Cine de oro de México, sin embargo, no todo fue felicidad en su vida.

Fue el 17 de octubre de 1940 cuando, mientras actuaba Sara García recibió la noticia más dolorosa de toda su vida: su única hija había muerto. Su nombre era Fernanda y al igual que la madre de Sara García murió a causa de Tifus Murino, esto hundió a la actriz en un profundo dolor, el cual mitigó poco a poco con el cine.

Años después de la muerte de su hija, Sara García ingresó al hospital luego de sufrir una caída en su casa la cual le provocó serios problemas en la columna y aunque todo parecía ir bien con su salud, días después algo pasó que la hizo regresar al nosocomio.

llegada del cuerpo de la abuelita del cine de oro de México al cementerio 

Y es que “La abuelita de México” tuvo que regresar al cuidado de los médicos debido a una neumonía lo que provocó que el 21 de noviembre de 1980 sufrió un paro respiratorio el cual acabó con su vida.

EL CANAL DEL CINE DE ORO MEXICANO

Rubén Rivera


La corta vida de Blanca Estela Pavón

A los 23 años, la actriz había ganado prestigio y fama a nivel internacional. Sin embargo, sufriría un trágico destino tras una oscura premonición.

Blanca Estela Pavón fue una de las grandes promesas del Cine de Oro mexicano. Pero una trágica jugada del destino le arrebató los sueños a los 23 años.

Blanca murió cuando el avión en el que viajaba se vino abajo sobre los pies del volcán Popocatépetl. Años después, un allegado de Pavón reveló que la actriz habría presentido su propia muerte, e incluso la de su eterno enamorado en la gran pantalla, Pedro Infante.

Una trayectoria exitosa

María Blanca Estela Pavón Vasconcelos nació en Minatitlán, Veracruz en febrero de 1926. Comenzó su carrera artística con apenas 15 años de edad, con la película 'La Liga de las Canciones' de 1941.

En los próximos ocho años, participaría en 15 largometrajes, incluyendo múltiples películas con Pedro Infante. Ganó el Premio Ariel a Mejor Actriz por su papel en 'Cuando Lloran los Valientes', de 1947.

También es recordada por clásicas películas como 'Ustedes los ricos' y 'Nosotros los pobres', ambas estrenadas en 1948.

Su trágica muerte 

El 26 de septiembre de 1949, la joven estrella tenía que viajar de Oaxaca a la Ciudad de México para cumplir con una serie de compromisos profesionales.

El avión donde planeaba viajar con su padre se descompuso, pero no quería faltar a las presentaciones, agendadas desde tiempo atrás. Luego de preguntar, consiguió a una pareja con boletos en otro vuelo.

Logró convencerlos de cambiar sus puestos por los de ella y su padre en un vuelo posterior. Despegó poco después en un Douglas DC-3, pilotado por el capitán Alfonso Reboul Lasscassies.

El vuelo salió a las 12:40 horas rumbo a la capital, pero nunca llegó.

Ese día, los medios informaron que el avión no logró la altitud necesaria para elevarse sobre la montaña conocida como “El pico del Fraile”. El trágico accidente dio fin a la carrera de Blanca Estela Pavón y a la vida de otros 22 pasajeros y tripulantes.

"¡Acabamos de pasar por Puebla! ¡Se puede ver el volcán Popocatépetl bajo nosotros! ¡Tenemos graves problemas de visibilidad y turbulencias severas!... ¡Volamos a 1.300 pies!", fueron las últimas palabras del piloto antes de estrellarse, según recoge el diario Debate.

Los habitantes de Puebla vieron pasar el DC-3 seguido por una columna de humo que subía cada vez más alto hasta confundirse con las nubes. El avión quedó destrozado, y los cuerpos de los pasajeros quedaron esparcidos en las inmediaciones.

Macabra Predicción 

"La Chorreada”, como le decían por su personaje en la película 'Nosotros los pobres', fue velada en la Asociación Nacional de Actores (ANDA). Según los presentes, en el funeral Pedro Infante llegó a derramar lágrimas en su nombre.

Tumba de Blanca Estela Pavón en la Ciudad de México

Según la leyenda popular, durante la grabación de la película Vuelven los García en el año de 1947, el equipo artístico y de producción tomaba un breve descanso en una locación al aire libre.

Fue en ese momento cuando el cantante Pedro Infante observó que había cerca de allí una gitana, quien pedía unas monedas a cambio de una simple lectura de mano. El famoso actor se acercó a la mujer y, más por ayudarla que por verdadera curiosidad, le pidió que le adivinara su futuro.

En el lugar se encontraban también Blanca Estela, con quien Infante protagonizó la película Nosotros los pobres y los 3 Huastecos entre otras, y el guionista Rogelio González, con quien Pedro lograría entablar una relación profesional exitosa.

Cuando la gitana miró las manos de Pedro Infante, guardó silencio y le pidió a los otros dos actores que le mostraran las suyas. Ante la negativa de la mujer de contarles lo que había visto, el protagonista de los 3 huastecos, insistió en saber el vaticinio.

El avión donde viajaba la actriz 

La vidente confesó que, según las líneas de las manos de los artistas, los tres morirían pronto en un accidente, donde vio una gran bola de fuego. Los actores se mostraron un poco indiferentes, pero en el fondo tenían miedo.

Dos años después, el 26 de septiembre de 1949, Blanca Estela Pavón moriría. Pedro Infante igual moriría años después en otro accidente aéreo.

Después de ver a sus compañeros cumplir con el fatídico destino que les había leído la gitana, el actor Rogelio Antonio González tenía una gran pánico a los aviones.

Rogelio González (izq) al lado de Blanca Estela Pavón en la película Vuelven los García 

tifiti17

Mexico de dichos

lunajtr








domingo, 28 de agosto de 2022

Morir sin morir: la catalepsia

Y en esta semejanza prestada de muerte encogida,

continuarás cuarenta y dos horas,

y luego despertarás como de un sueño placentero...

William Shakespeare

Romeo y Julieta

Acto IV escena I

Síndrome epiléptico que te hace sentir como la muerte y es el origen de muchas leyendas de muertos vivientes.
Condición corporal grave, descrita en patología psiquiátrica, caracterizada por rigidez repentina, fijación de la postura y pérdida de contacto con las condiciones ambientales.
Muerte aparente.

De acuerdo a la ciencia médica, se denomina Muerte aparente al estado en el cual el cuerpo presenta funciones vitales abolidas, pero es posible le reviviscencia con maniobras terapéuticas extraordinarias. Es decir, con las denominadas Maniobras de Resucitación, en las que el profesional emplea en la actualidad una serie importante de elementos para intentar recuperar la vida.

En épocas lejanas, cuando la medicina era una disciplina apenas desarrollada, como lo era a principios del Siglo XX, los especialistas contaban con escasísimas herramientas para determinar el deceso de una persona. Por ello, es innegable que se ha enterrado gente con vida. Hay una importante cantidad de documentos que registran casos dentro de la especialidad forense que así lo testifican. Noticias sobre personas enterradas con vida abundan en la prensa del pasado.

Rufina Cambaceres




El término clásicamente asociado a estas circunstancias en el saber popular es la catalepsia, aunque no sea la causa mayoritaria de los casos comprobados de entierros prematuros. Según los diccionarios y las enciclopedias médicas, la catalepsia es un Fenómeno nervioso repentino caracterizado por la pérdida de la contractibilidad voluntaria y de la sensibilidad, en el cual la persona afectada da la impresión de hallarse muerta. Los músculos no oponen ninguna resistencia, la respiración y el pulso se tornan más lentos, los miembros adquieren y mantienen rígida la posición que se les da, como si fuese un muñeco de cera (flexibilidad cérea) y el cuerpo se enfría. Se observa en determinadas alteraciones graves del cerebro como estados de hipnosis, ataques de histeria, un fuerte estímulo emocional como el estrés o el miedo y en cierto tipo de esquizofrenias o psicosis diversas. Los ataques de catalepsia pueden durar unos minutos, unas horas o varios días. En algunos casos queda suspendida la actividad cerebral, sensaciones, emociones, etcétera, mientras que en otros hay percepciones, sensibilidad y determinaciones voluntarias, hasta conciencia plena, pese a lo cual el paciente no puede hacer movimiento alguno ni expresarse, aunque a veces, ve, oye y entiende perfectamente. En algunos casos se han llegado a efectuar enterramientos de personas en estado cataléptico.

La catalepsia está fuertemente ligada a la catatonía, que es una enfermedad cerebral que se manifiesta a través de ataques de inmovilidad más o menos frecuentes. En estos estados transitorios de quietud y mutismo, el enfermo mantiene su mirada clavada en algún punto vacío, con una expresión idéntica a la de una persona sana que se encuentra en shock, asombrada, estupefacta, atónita.

El estado atónico suele surgir a partir de una melancolía más ligera, que puede originarse sin motivo aparente o a través de algún evento extraordinario que afecte la estabilidad psíquica del paciente. La impresión suele ser la de un congelamiento posterior al espanto más agudo. Es una reacción instintiva a un estímulo principal que altera drásticamente los mecanismos cerebrales. La catatonía, o Síndrome de Kahlbaum, es una psicosis pasajera que suele ser benigna. Kahlbaum publicó su monografía sobre esta enfermedad en 1874. Recién en la última década del Siglo XIX se hizo conocida entre los especialistas de Europa, por lo tanto, es probable que haya demorado en trascender a otras latitudes hasta bien empezado el Siglo XX. Es decir que en la Argentina de 1902, donde la medicina psiquiátrica era casi nula, habría sido muy poco probable que un profesional médico pudiese reconocer un ataque catatónico.

La dificultad para diagnosticar correctamente la enfermedad radica en la variedad de sucesos durante el ataque, que no siempre se registran de igual modo. Se pueden presentar accesos de risa incontrolable, exaltaciones maníacas, confusión, la repetición monótona de una palabra reciente o clave en el desencadenamiento del estupor, e incluso pueden derivar en un estupor cataléptico o una crisis epiléptica. En algunos casos, la catatonía lleva a la demencia o a la esquizofrenia.        

Emil Kraepelin

Según Emil Kraepelin, erudito en psiquiatría, la catatonía debe ser considerada una señal de probable demencia precoz. De acuerdo a sus estudios, los ataques catatónicos suelen darse entre tres y cuatro veces separados entre sí por muchos años, aunque en excepciones puede llegar a producirse en una única oportunidad en toda la vida. En general, entre el primer incidente y el último suelen transcurrir unos diez años. En algunos pacientes, pueden aparecer fenómenos breves, donde la víctima permanece un corto tiempo como petrificado y luego, abruptamente, retoma la actividad interrumpida, como si fuese una imagen de video en pausa y en algún momento se reanudara la reproducción. Estos episodios son muy difíciles de apreciar incluso para alguien que acompaña al afectado, con lo cual, un claro síntoma puede pasar inadvertido para todos. Se han registrado casos muy infrecuentes donde el brote es tan prolongado que conduce a una existencia catatónica permanente.

El síndrome de la catatonía es mucho más frecuente en las mujeres.

Ante el diagnóstico de catatonía, es imprescindible tomar las medidas que impidan nuevas complicaciones derivadas de la afección. La persona atacada puede deshidratarse, sufrir de inanición o escaras (lastimaduras cutáneas), por la falta de movimiento. Es fundamental realizar un riguroso control de los signos vitales, hidratar al sujeto, alimentarlo por una sonda, rotarlo en diferentes posiciones en intervalos de dos horas y, de ser preciso, administrarle medicamentos.

En el pasado, las complicaciones para diagnosticar la muerte sin equivocaciones, incrementó el miedo de las personas a ser víctima de una sepultura prematura. Por ello, se sancionaron leyes para prevenir tan macabra vía para hallar la muerte.



Se prohibió la inhumación previa a las doce horas posteriores al fallecimiento. Para aquellos que morían en un hospital, se exigía la retención del cadáver dentro de la morgue al menos por seis horas, antes de entregarlo a los familiares, para comprobar que los procesos cadavéricos se manifestaran. Se dispusieron salones de observación, donde habría personal idóneo de manera constante. En el recinto, los cuerpos llevaban una campanilla adherida a las extremidades para denunciar cualquier tipo de movimiento.


En Argentina, la reglamentación vigente al momento que Rufina Cambaceres fue sepultada, regía desde el año 1868, y establecía que en casos de muerte repentina o con pocas horas de enfermedad, el cuerpo debía reposar durante treinta horas en algún salón de observación y con la tapa del ataúd sin cerrar. Rufina fue velada durante veinte horas.

No hay constancias que indiquen que ese procedimiento haya sido empleado en el cementerio durante el 1 de junio de 1902 ni en los días previos o subsiguientes. Todos los días fallecían personas de síncope. Por aquel entonces, un síncope era el equivalente a la actual muerte súbita. No obstante, tampoco hay en existencias ninguna documentación oficial que registre alguna incidencia posterior al sepulcro. De acuerdo a las actas de defunción del médico y del cementerio, Rufina murió de síncope alrededor de las seis y media de la tarde del 31 de mayo.


Acta de defunción de Rufina Cambaceres.

Uno de los personajes de su época, Alfredo Gath (dueño de las tiendas Gath y Chaves), se obsesionó con el temor a ser enterrado vivo, y según la mitología cementeril, colocó en su bóveda de Recoleta un sistema que le permitía abrir el féretro desde adentro en caso que fuera necesario.

Algunos estudios científicos explican que una persona viva encerrada dentro de un ataúd podría sobrevivir de veinte a cuarenta y cinco minutos, aunque como suele suceder con la ciencia, también hay sendos profesionales como Lacassagne, que estiman que podría llegar a las tres horas, y otros, aseguran que mucho más.

Un factor que suele provocar confusión, es la impresión de los familiares, que durante inhumaciones tempranas, creen ver lesiones en el rostro y en las manos, y una expresión perturbadora que luego adjudican a la mala praxis. La mayoría de las veces, los parientes, que desconocen por completo los fenómenos cadavéricos, confunden los procesos naturales de la descomposición con lastimaduras propias de alguien que ha intentado escapar sin éxito. Hacia 1902 existía un creciente miedo colectivo a ser enterrado con vida.

Edgar Allan Poe

Por entonces, las novelas de Edgar Allan Poe, basadas en la tan temida forma de morir, eran muy populares y promovían a otros escritores o contadores de historias fantásticas a reproducir nuevos relatos que incrementaran la psicosis, y además, generaran la venta de libros y la atención mediática.

La improbable circunstancia aterradora de morir enterrado vivo se encuentra definida por un factor fundamental: la negligencia médica. Ya sea por no comprobar el fallecimiento o delegar la verificación en personal no idóneo, como también por circunstancias extraordinarias, como sucedió durante guerras, pestes o cataclismos, cuando se producen cantidades anormales de muertes y de entierros. El doctor Carlos Ruiz Huidobro fue uno de los profesionales de la medicina más prestigiosos de la ciencia nacional; un erudito; un pionero. Él certificó el deceso de Rufina Cambaceres.

Cualquier guardia de hospital está plagada de relatos de gente que fue dada por fallecida, que luego se levantó en la morgue y deambuló por los pasillos en búsqueda de ayuda. Hay cientos de juicios contra instituciones médicas que certifican esas fallas en el diagnóstico de la muerte.

De acuerdo a la investigación de B. Gaubert, denominada Les chambres mortuaires d’attente, publicado en 1895, se comprobaron en Alemania, durante un período de un año, catorce casos de personas declaradas legalmente muertas que despertaron en la morgue.

En todos esos casos, alguna falla en los procedimientos médicos fue la causante del evento. Nadie muere dos veces.

Osvaldo Raffo, especialista forense, consultado por la muerte de Rufina Cambaceres, afirmó que consideraba más probable un hipotético caso de necrofilia, que el de un error médico. La necrofilia es la práctica sexual de un individuo vivo con uno muerto. Es un trastorno psicosexual infrecuente, pero que existe, y está categorizada como perversión.

Para que se ordene una autopsia, que en el caso de Rufina no se realizó, debe tratarse de una muerte violenta, un asesinato —por ejemplo—, o una muerte dudosa. Cuando se trata de un fallecimiento natural, sin participación policíaca, no se solicita el procedimiento post mortem.


Artículo de Caras y Caretas, 1926




Catalepsia

Paciente mujer con depresión y catalepsia

Rigidez del cuerpo producida por la catalepsia

Catalepsia
Catalepsia (del griego κατάληψις, acción de coger, sorprender) es un trastorno repentino en el sistema nervioso caracterizado por la pérdida momentánea de la movilidad (voluntaria e involuntaria) y de la sensibilidad del cuerpo.




El entierro prematuro
El entierro prematuro ("The Premature Burial") es un cuento de horror escrito por el estadounidense Edgar Allan Poe y publicado en julio del año 1844, en el periódico The Philadelphia Dollar Newspaper. El miedo al enterramiento en vida era muy común en la época, y Poe obtuvo provecho literario de ello.

Sujeto hipnotizado en estado de catalepsia, 1891.
Un médico irlandés usando el seudónimo de 'Dr Stanley' hizo una demostración de hipnosis usando los métodos del neurólogo francés Jean Martin Charcot (1825-1893). El evento se llevó a cabo en el Hotel Metropole, Londres, y estuvo bajo los auspicios de miembros de la profesión médica. De las noticias ilustradas de Londres. (Londres, 1891).

Jean-Martin Charcot (29 de noviembre de 1825 - 16 de agosto de 1893), neurólogo francés que ha sido llamado "el padre de la neurología francesa" y uno de los pioneros mundiales de la neurología. Charcot proporcionó el siguiente relato de ensayos con diapasón:
el paciente estaba sentado sobre la caja de resonancia de un fuerte diapasón, hecho de campana metálica, que vibraba 64 veces en un segundo. Después de unos instantes los pacientes se vuelven catalépticos, los ojos permanecen abiertos, parecen absortos, ya no son conscientes de lo que pasa a su alrededor y sus miembros conservan las diferentes actitudes que les han sido dadas. Si las vibraciones del diapasón se detienen bruscamente, el sonido laríngeo se escucha inmediatamente, las extremidades entran en un estado de resolución y los pacientes se vuelven letárgicos de inmediato. La catalepsia es una condición nerviosa caracterizada por rigidez muscular y fijeza de la postura independientemente de los estímulos externos, así como una disminución de la sensibilidad al dolor. Ningún artista acreditado, sin fecha.

Entre los muchos casos de catalepsia que se han dado hay uno especialmente curioso: Washington Irving Bishop fue un famoso mentalista estadounidense que padecía de catalepsia. Varias eran las veces que en sus 33 años de vida le había dado algún que otro desvanecimiento. Por tal motivo siempre llevaba consigo una nota en el bolsillo de su chaqueta que advertía de su condición de cataléptico y que bajo ninguna condición fuese enterrado hasta transcurridas 48 horas desde el ataque.